lunes, 13 de octubre de 2014

Metro de Madrid: peores servicios, grandes tiempos de espera e inundaciones

Las lluvias de estos últimos días han puesto en conocimiento de todos como afectan los recortes en el transporte público madrileño.



Hemos sido testigos de la interrupción de la circulación en tramos tanto de la línea 5 como de la línea 1 de Metro durante más de una hora por culpa de inundaciones. Si bien de una parte podemos entender esto como algo meramente casual precipitado por la actuación de unas u otras condiciones meteorológicas que se escapan a nuestro control, no podemos obviar que una buena planificación y mantenimiento de las infraestructuras de este medio de transporte facilitarían la vuelta a la normalidad cuando nos vemos sorprendidos por imprevistos de este u otro tipo. Hemos pues para entender en toda su profundidad tales acontecimientos relacionarlos con el conjunto de actuaciones que la empresa EMT está llevando a cabo sobre todo en lo que a estos últimos años se refiere. De una parte nos encontramos con que en mayo de 2012 el precio del transporte público subió un 11%  y en septiembre del mismo año un 2% más. En 2013 el Consorcio Regional de Transportes subiría un 4,6% el precio de los abonos mensuales, que son los que utilizan el 67% de usuarios.


Cabe preguntarnos ante tal subida exponencial de los precios en el sector del transporte público, si este nuevo esfuerzo que nace en el bolsillo cada trabajador y cada trabajadora, de cada una de las personas que se ve expulsada al paro, de cada estudiante; se materializaría en unas mejores condiciones del transporte, en un mejor acondicionamiento, mejor preparación, mejores conexiones entre distintos puntos de la región… Nada más lejos de la realidad, precisamente al contrario; en cada uno de los distintos tipos de transporte público vimos como las condiciones empeoraban reduciéndose por ejemplo la cantidad de autobuses que de manera periódica realizan cierto recorrido haciendo a su vez que los pasajeros se vieran obligados a hacinarse sobre todo en las horas de entrada y salida del trabajo, aumentándose los tiempos de espera en el metro, cerrando de manera muy habitual algunas estaciones debido a su mal estado o viéndose abocado a una paralización completa en ciertas líneas por falta de medios y planificación como ha ocurrido en los últimos días.



Así nos encontramos en el pasado mes de junio con estadísticas que destacan que dos millones de viajeros han dejado este medio; desarrollándose una caída de los usuarios de Metro y autobuses de la EMT de un 2,2% y un 2,4% respecto a junio del año pasado. Por poner un ejemplo de la situación de la capital, entre estos datos podemos señalar que en la Comunidad de Madrid ha habido un descenso de un 3,2% de usuarios de autobuses interurbanos, siendo la región que más pasajeros ha perdido. Todas estas personas que se ven obligadas a abandonar el transporte público por lo caro e incapaz que resulta este, son carne de cañón por otra parte para las empresas relacionadas con el sector del transporte privado, viéndose beneficiadas por estos ataques del capital al transporte público.

La cuestión aquí pasa por saber cómo ante el encarecimiento de los servicios se produce simultáneamente un empeoramiento de la calidad de los servicios, pues bien, no hemos de olvidar que el objetivo de toda empresa es la reproducción y el aumento de su capital; “aumentar sus beneficios a costa de lo que sea” hablando en plata.

La pregunta que cabe hacernos ahora se refiere a saber quienes son los que recorren kilómetros y kilómetros en transporte público, pues las trabajadoras y los trabajadores, quien si no, y la burguesía no contenta con explotar al obrero y a la obrera en su centro de trabajo pretende además seguir incrementando sus beneficios también a través del medio de transporte que lleva a este a su centro de trabajo, que en vez de suponer un alivio acaba por suponer una piedra más a soportar a espaldas cada trabajadora y cada trabajador.

La solución pasa, como en cada uno de los sectores de la economía, porque el poder sea ejercido por aquellos y aquellas que ponen cada día el mundo en funcionamiento el mundo; por la clase obrera.



¡El transporte público debe estar al servicio de la clase obrera y el pueblo!

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